Llego tan tarde como siempre, correr no bastará para llegar a tiempo. Subir las escaleras del metro y encontrarme con que aún nadie había llegado. Es curioso creer ser el último y llegar el primero. Pero todo esto da igual, no importa para nada cuando llegasen los demás. Ni en que restaurante comiésemos. Siquiera importaba el motivo de la reunión de aquella noche. Lo único importante fue ella y el momento en que posó sus ojos sobre mí. Me transportaron a aquellos días.
A cada paso, un latido de corazón, con cada latido, un recuerdo que volvía a nacer. Y empezaba a recordar; la primera vez que la vi en clase, la primera vez que hable con ella, escuchar su carcajada resonando dentro de mi cabeza, su mirada atravesando mi pecho. Esa mirada. Nadie me había mirado así en mi vida. La primera vez que bebí de sus labios y la primera vez que baile con ella. Todo acompañado de un rítmico tambor, parecía que mi corazón quisiese salir de mi pecho y gritar de puro pánico. Mis ojos comenzaban a salir de las cuencas, enloquecidos por lo que presenciaban. Y mi boca ya era un desierto sin una gota de agua. Y sus ojos, esos ojos, siempre sus ojos, son los que me hacen sentir tan incómodo, los que me hablan y me seducen, los que me dicen lo que quieren y los que me hacen cómplice de su juego.
Su boca, ¡no! Su sonrisa, es como un muro tan blanco, que me aturde y me hace mirarla de una posición inferior. Ella es la que me hace respirar tan hondo que puedo incluso saborear el aire. Una sensación tan plena, es como sentirse vivo, como si habitualmente estuviese muerto y cuando ella quiere, me despierto y disfruto de la vida.
Llegados a este punto enloquezco y entro en un estado de ensimismamiento y de interiorización irreversibles. Mi corazón me suspira todo lo que nunca me atrevería hacer, me dice todo lo que quiero oír, lo que necesito escuchar, traduce sus miradas y gestos, interpreta para mí melodías que me hacen revivir viejos sueños. Disfruto de cada detalle, vivo cada segundo.
Ante todo esto mi cerebro se rebela, lo rechaza. Me enseña como es la realidad. Me encadena de los pies y me baja de las nubes a este mundo gris y frío. Me grita cada fallo que tuvo, cada detalle que me desilusionó, cada lágrima que volcó mi corazón, cada día acurrucado en un rincón pensando en que pude haber hecho mal.
Y duele tanto pensar que puedo y al final no llegar, mucho más duele saber que llegas y terminar pensando que es inalcanzable esa cima.
Lo que fueron años de combates internos para mí, son meros segundos en realidad. Cuando recupero el control, siento el alcohol correr por mis venas, la música retumbar todo mi cuerpo y sus ojos siguen clavados en mí. Sus manos bailan con las mías y sus labios llaman a los míos. Mi cerebro susurra todo el daño que me volverá a causar, mi corazón, grita que la bese.
Y levantarse a la mañana siguiente y arrepentirme de no haber bebido de esa copa. Y que mi corazón me recrimine, por tener tanta sed, y mi cerebro se queme pensando y mi corazón se congele. Arder y tiritar al mismo tiempo. Sentir opuestos, querer y no coger.
24 noviembre, 2008
22 noviembre, 2008
Unas premisas
Pongamos unos objetivos:
- Mostrarme al mundo tal y como soy y os reto a que vosotros hagáis lo mismo. Es el momento de que nos despojemos de las caretas con las que andamos por la vida.
- Enseñaros cada proyecto que lleve a cabo. Vosotros juzgareis y me animareis a que los termine, a la vez que me guiáis. No me suelen gustar las críticas, pero tampoco me gusta desnudarme ante desconocidos. Así que escucharé vuestras palabras y os pido sensibilidad y tacto.
- Me podre unas metas. Proyectos interesantes; como la creación de un comic, la elaboración de un cartel o el esqueleto de un próximo cuadro.
- Hablar sobre cosas interesantes como: música, pintura, fotografía, recomendaciones de libros, cuentos que escribamos y queramos compartir...
Primera confesión
Bienvenidos,
Hoy he decidido mostrar mi alma. Abrirme al mundo, quitarme el traje de humano, sentarme en mi sillón y compadecer ante ti. No dejaré nada a la oscuridad de mis pensamientos. La timidez ya no es excusa, aunque me cuesta.
Y si os soy sincero, hago esto animado por un profesor. Sus ideales traspasan fronteras y cogieron cabida en pequeñas mentes como la mía. La sinceridad será una de las bases de este blog, hablaremos con el corazón y no con la boca. En el corazón considero que es de donde sale la belleza y la boca sólo dice estupideces.
Hoy he decidido mostrar mi alma. Abrirme al mundo, quitarme el traje de humano, sentarme en mi sillón y compadecer ante ti. No dejaré nada a la oscuridad de mis pensamientos. La timidez ya no es excusa, aunque me cuesta.
Y si os soy sincero, hago esto animado por un profesor. Sus ideales traspasan fronteras y cogieron cabida en pequeñas mentes como la mía. La sinceridad será una de las bases de este blog, hablaremos con el corazón y no con la boca. En el corazón considero que es de donde sale la belleza y la boca sólo dice estupideces.
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